Y vale la pena preguntarse por qué.

No se trata únicamente de CMPC. Arauco también está desarrollando en Brasil Sucuriú, la mayor inversión de su historia: cerca de US$4.600 millones para construir una planta con capacidad de producir 3,5 millones de toneladas anuales de celulosa. Mientras tanto, la última gran inversión de esta escala realizada por Arauco en Chile fue el proyecto MAPA, iniciado durante la década pasada. 

La pregunta, entonces, no es si estas compañías hacen bien o mal en invertir fuera de Chile. Como empresas globales, naturalmente asignarán sus recursos donde encuentren mejores condiciones y retornos. La pregunta que debiera preocuparnos como país es otra: ¿por qué Chile está dejando de ser la primera opción para las grandes inversiones de empresas que nacieron y se desarrollaron precisamente aquí? 

La interrogante adquiere especial relevancia en el escenario económico actual. El último IPoM del Banco Central redujo la proyección de crecimiento para 2026 a un máximo estimado de 0,75%, mientras el desempleo alcanza niveles en torno al 9,5%. El escenario refleja una economía con bajo dinamismo y un mercado laboral muy debilitado. 

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Chile necesita volver a crecer, y para ello necesita inversión. Más aún en un mundo donde la automatización y la inteligencia artificial están transformando la relación tradicional entre crecimiento, inversión y empleo. Los países competen cada vez más intensamente por atraer capital, tecnología y proyectos capaces de generar actividad económica de largo plazo. 

En el sector forestal tenemos ventajas construidas durante décadas: conocimiento, infraestructura, capital humano, industria y condiciones naturales extraordinarias para la silvicultura. Chile demostró durante más de cuarenta años que podía transformar esas ventajas en una industria de escala mundial. Lo hicimos antes. ¿Por qué no volver a hacerlo? 

Por eso, la venta de los activos de CMPC no debiera llevarnos a cuestionar una decisión empresarial particular. Debiera llevarnos a una reflexión más profunda: ¿qué condiciones debemos recuperar o construir para que la próxima gran inversión forestal vuelva a realizarse en Chile? 

En un país que todavía tiene camino por recorrer hacia el desarrollo, recuperar crecimiento, inversión y empleo no es una discusión secundaria. Es uno de nuestros principales desafíos. Chile alguna vez fue una de las estrellas más brillantes del desarrollo forestal latinoamericano. El desafío es generar las condiciones para que vuelva a serlo.